• Catalejo
    • Acerca de mí.
      • Poesía
        • Bendita maldición la incandescencia
        • Incursiones. Libro Primero
        • El imperio de las migajas
        • Escritos Metalúrgicos
        • El albedo de la luna
      • Cuentos
        • Maquinaria de los Hombres
        • Desierto Plúmbico
        • Guardia Interna
      • No Ficción
        • Apocalipsis 2:10 / Caso Muebles: el lado oscuro de una prisión injusta y arbitraria (2013)
      • Colaboradores de Catalejo

Catalejo

  • Mirar el mundo desde lejos

    diciembre 13th, 2010

    Catalejo cumple un año de existencia.

    Y agradeciendo por siempre vuestras gratas visitas y las hermosas palabras que acompañan inmerecidamente mi trabajo, me atreví a regalarles con motivo de esta fecha -particular para mi, por lo demás-, unos últimos títulos inéditos pensando ya en un quinto proyecto para el año 2011 (De «El color de la lluvia», Alles über dich, el rumor de la caracola y la carta de los amantes), los que, superando una larga sequía de las palabras provocada por diversos conflicos en la realidad de mi existencia, esa que define el día a día, me permiten finalizar este año con la convicción que no podré dejar de escribir jamás y que me apura, me urge en realidad, hoy más que nunca, plasmar en este blog (y quizás llevar a imprenta), los 4 proyectos anteriores que partieron por dar vida inicial a Catalejo: «Incursiones: mecánica cuántica del amor» y «Excursiones: mecánica cuántica de la vida» en poesía y «Desierto Plúmbico» y «Maquinaria de hombres» en cuento.

    Muchas gracias por el apoyo y el afecto sincero de todos ustedes para con este mi proyecto de blog, Catalejo, que hoy camina solo, además de mirar el mundo desde lejos.

    Agradezco infinitamente a quienes han aportado con su fuerza creativa en las imágenes de Catalejo: Chicho Valentino (España), Adriana Reid, Marie Pain, Lorena Cejudo y Eduardo Gómez-Allende (México), y Marijana Lucic (Serbia), cuyas obras fotográficas han sido mis cómplices al momento de incendiar las palabras con su inspiración.

    Tampoco puedo dejar de nombrar a todos quienes se han dado el tiempo de comentar sobre algunas entradas que les han parecido, quizás, interesantes de leer (http://bit.ly/fEIFiG). Por eso y mucho más, siempre, muchas gracias.

    Alejandro Cifuentes-Lucic

    -20.244073 -70.138565

    Tu voto:

    Comparte esto:

    • Tweet
    • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
    • Compartir en Tumblr
    • Más
    • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
    • Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
    Me gusta Cargando…
  • La carta de los amantes

    diciembre 12th, 2010

    Yo soy tu secreto,
    ese que llevas prendido
    en tu piel
    como un punzante
    tatuaje de tacto,
    sudor y sal.

    Mi silencio habla de palabras
    que solo quieren gritar tu nombre,
    y tu nombre es la verdad de mi silencio.

    Y yo soy la irrealidad
    de esta verdad
    impaciente,
    de este amor invisible que convive
    entre rumores, sombras y preguntas,
    en la trágica encrucijada de los amantes,
    quienes para amarse
    deben olvidar las huellas
    que disemina el relente de su amor
    por este mundo.

    Si tocara tu piel con un beso,
    ardería el mundo,
    sí,
    pero necesitaría del auténtico valor
    de un soñador
    para dejarte ir,
    para resignarme a que te alejes
    de mi vida
    recorriendo las calles
    de esta prisión,
    en la que convivo
    con la infausta convicción
    de ser un accidente,
    un acto de utilería,
    un gesto fatalista,
    un sarcasmo del destino
    que provocó la transgresión
    de tu felicidad en la mía,
    de tu mano pidiéndome alas
    para amar así de desbordados
    en las noches en que la luna
    es otra cómplice de estos breves besos.

    Cada día presenta
    la gravitante duda
    de volver a verte,
    sin verte,
    de intentar hacerlo rompiendo
    las reglas del reloj,
    de la causalidad,
    invocando la complicidad
    de las circunstancias
    y el amor secreto
    que desencadena a gritos
    su existencia,
    a pesar de las advertencias escritas
    con el sabor de una aventura
    que fructificó en la pasión
    de dos almas,
    en la colisión del hado
    de nuestros nombres,
    en la triste certeza que un amor así
    solo vive el hoy.

    En la circunstancia de los amantes,
    conocí a una mujer cuyo destino
    merece el mejor de los hombres,
    y aunque me someta a morir
    como su amor secreto,
    en la eterna soledad
    de las decisiones,
    nadie leerá las atrevidas letras
    de esta carta sin destinataria,
    que hoy me atrevo a descubrir.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © 2010
    El imperio de las migajas – 2011

    @CifuentesLucic

    Photograph: “Kiss & Goodbye” – Original by Marijana Lucic (Kikinda, Serbia). Artwork used with permission.

    -20.244073 -70.138565

    Tu voto:

    Comparte esto:

    • Tweet
    • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
    • Compartir en Tumblr
    • Más
    • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
    • Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
    Me gusta Cargando…
  • El rumor de la caracola

    diciembre 12th, 2010

    Ayer

    Me dirás que no lo sabes,
    pero cada piedra que te sostiene
    empedró una ciudad,
    una cuna de gentes y almas intoxicadas
    por la verde pureza de la selva y del bosque,
    ataviados en un mar azul cristalizado
    en la grandiosa afluente de los ríos,
    en la integra conexión del arcoíris
    con la naturaleza que desapareció
    tras las cabalgaduras y el fuego,
    detrás de la pólvora y la cruz,
    a la zaga de las armaduras
    y los ojos rubios
    que pisotearon cada centímetro
    de esta cava,
    con la convicción de erradicar
    lo que ya había vivido,
    la faz de la muerte, del sol y el universo,
    para no sufrir más tarde en su recuerdo.

    Me abandono a la desolación
    de saber que haces lo mismo
    que le hicimos al reino cercenado de los sueños:
    me amas dejando la tierra quemada,
    arada como una costra de sangre seca,
    estrujada como la conclusión que muere,
    cada noche,
    todas las noches,
    en mi imposibilidad de florecer intenso
    desde la propia raíz de una piedra muerta.

    —

    Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010
    El imperio de las migajas – 2011

    Fotografía: “La dominación silente” – Original de Adriana Reid (México). Usado con permiso de la autora. Todos los derechos reservados ©.

    -20.244073 -70.138565

    Tu voto:

    Comparte esto:

    • Tweet
    • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
    • Compartir en Tumblr
    • Más
    • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
    • Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
    Me gusta Cargando…
  • Alles Über Dich

    diciembre 12th, 2010

    La fortaleza,
    el desdén de saber de ti,
    de perderme en ti,
    el templado punto de mi,
    la totalidad de tu sexo,
    todo de ti, nada de mi,
    la voracidad de sentir,
    la mendacidad de pedir,
    la perversión de sentir,
    copularlo todo desde mi,
    comerte toda, beber de tu hiedra entera,
    atarme al sol de tu piel,
    dejarme ir en el intento de contener,
    desde el desvarío que me cataliza,
    el fuego que carbonizará para siempre,
    la completa conservación de mi instinto,
    el ligamento poroso de mi razón.

    El amor nace encadenado al imperio del deseo
    con una verdad que supone un destino,
    una oportunidad de seguir la huella traslúcida del sol
    sobre el caustico desierto de mi ser,
    en la renovación del ocaso,
    en la perdición de tu nombre,
    en la crucifixión de mi cuerpo al tuyo.

    Queda en mi, perdida,
    la huella de tu sal dormida
    en las heridas de mi guerra,
    enclaustrada en un desliz,
    al velamen henchido de mi simiente,
    irresuelto a volar sobre tu pecho,
    a hundirme en el abrazo de la culpa de amarte,
    en el dolor que mancilla cada partícula de mi
    en la atomización de mis pesadumbres,
    en la proliferación de mi amargura,
    en la fijación de mi visión por sobre todo el universo,
    en la rememoración de cada herida que habla de ti,
    de cada palabra que huele a ti,
    de cada verso de ti,
    mi vida por sobre todo,
    todo sobre ti.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © 2010

    El Color de la Lluvia – 2011 [Borrador]

    Fotografía: “Amor por encima de todo” – Original de Lorena Cejudo (Riviera Maya, México). Usado con permiso de la autora. Todos los derechos reservados ©.

    -20.249535 -70.135134

    Tu voto:

    Comparte esto:

    • Tweet
    • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
    • Compartir en Tumblr
    • Más
    • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
    • Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
    Me gusta Cargando…
  • Mi país

    octubre 28th, 2010

    Este es mi país,
    yo no soy mi país,
    este no es mi país,
    yo soy mi país.

    No dejo de pensar en ti:
    en lo que hicimos, en lo perdido,
    en lo ancestral, lo meridiano, lo ocasional,
    en lo por hacer, lo por perder,
    la muerte, el tropel, el héroe, la estocada, la órbita de nada.

    Mi país es la nación que sangra irremediable
    y yo sangro en los ojos perforados que perduran detrás de la alambrada,
    desvencijados ellos, manatiados por el escarnio del arrogante, la flema del oprobioso,
    el cáncer del depresor, el honor del baluarte, la pértiga del pordiosero,
    la casa de la mansedumbre, la gala del vociferante, la furia de los hambrientos,
    el somnoliento festín de los sacrificados, los muertos a secar, los muros mohosos,
    el respirar de piedra, la antología de torturar,
    de matar, de rapiñar, de violar la propia tierra,
    el sedimento de la razón, la fuerza de lo evitable, la culpa del sacrificio,
    la risa del moribundo, las lágrimas del atado de manos, del de los pies pulverizados,
    el ciego, el conductor, el vidente, el intencionado, el brusco, el arrepentido,
    la sangre que mancha el himno de las edades, las generaciones ardientes y delirantes,
    y sus degeneraciones desbocadas en cada beso oxidado por los labios y los siglos,
    en los gestos impropios de la guerra, del exterminio, el canto y la disculpa,
    la justificación suprema al decir este es mi país.

    Lo somos, mi país, el tuyo, el mío, oeste, el mismo, el de nosotros:
    perdidos, comediantes, abusivos, infractores, remolones,
    infelices, infieles, mentirosos, veleidosos, racistas, encomenderos,
    entusiastas, mojigatos y embusteros,
    hidalgos y pordioseros, la misma nata y suerte.

    El país que lo perdona, que lo manda, que lo obliga,
    que lo hace suicida, filicida, el sublime matador,
    la gesta reluctante, el gesto belicoso, el gasto aumentado en la perfidia,
    la grasa libertaria hervida y febril, descompuesta en los libros infantiles,
    la codicia militar ganada en las batallas sin sangre de las mesas estratégicas,
    la piadosa mentira de la literal penetración eclesiástica, tan angelical,
    la moral por excelencia y por indecencia, pero por siempre, la moral
    la universidad sin universalidad, alocución, alma o rector,
    la justicia que no abunda pero daña, ciega, decrépita e inmoral
    la santa excentricidad de cada día, todas las noches.

    Mi país y yo somos uno:
    uno que se va al infierno.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010

    El Color de la Lluvia – 2011 [Borrador]

    Fotografía: “Desvencijado”.
    Original de Marie Pain (Lugar de los Coyotes, Mexico City, Mexico).
    Usado con permiso de la autora.
    Todos los derechos reservados ©.

    -20.244073 -70.138565

    Tu voto:

    Comparte esto:

    • Tweet
    • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
    • Compartir en Tumblr
    • Más
    • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
    • Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
    Me gusta Cargando…
  • El hermoso bosquejo de tu nombre

    octubre 24th, 2010

    1

    Nada que resolver. Aquí.
    Te dejo toda la sal de mi cuerpo:
    mi savia, mis lágrimas y mi esperma,
    mi sangre entera y mis huesos,
    la última ofrenda que puedo dar,
    desnudo para ti, sin nada que probar, robar o mentir,
    así de despojado en tu mundo sin reglas,
    en tu casa de otras reglas, las iluminadas,
    encendidas por la corroída ralea de adargas y cunas de acero,
    el hombre de ceño adusto juzgando lo que no siente,
    las dudas y deudas constantes e inexactas de la historia,
    la conservación de la casta y de la pulcra vanidad incivilizada,
    la esclavitud determinada, la oferta de ser útil, entregada, castigada, abnegada, la puta mascarada,
    la pecadora sin nombre, la que nunca aprenderá, la mujer que le teme a la libertad.

    2

    Nada que resolver. Ahora.
    No dejo de pensar en el hermoso nombre que portas en la declaración de mis ojos,
    la flor inmaterial que ayudé a procrear desde la húmeda sensación de amarse,
    muda, enceguecida, enfurecida en el deseo abierto y ruborizado del virgo de tu cuerpo,
    la cosecha más adultera, la fricción más profusa, desatada, única
    la ansiosa profundidad de las miradas eternas
    que besan de pasión viva el abrazo que nos une en el secreto, en el amor,
    en la sincera raíz de la tristeza que empaña esta historia de amantes.

    3

    Nada que decir. Un instante. Ese.
    Podría susurrar tu nombre en el éter, decirlo así, simple,
    como un murmullo suave desenvuelto en mi boca,
    podría besar tus labios con un roce imperceptible, alígero,
    como una escurridiza presencia invisible, fantasmal, inexistente,
    como el eco distante que nos separa esta noche de todas las noches, siempre,
    y del recuerdo de entregarse solo con el miedo de la veracidad,
    de ir construyendo mundos y estrellas, santuarios y refugios,
    ritos, certidumbres, complicidades, gestos, suspiros y costumbres,
    por sobre la zozobra desmedida de esta historia condenada a fenecer y renacer cada mañana.

    4

    Nada que decir. Hoy.
    Acaso no es la propia lluvia que te acaricia,
    en esta remota indecisión que anuda ciega las manos,
    la misma que me niega enérgica el rocío de tus ojos,
    en este dantesco desierto vacuo y muerto en el que vivo.
    Si un millón de veces puedo decir tu nombre hasta transformarlo
    en la voraz jauría que desangra mi corazón,
    si irreparablemente pierdo así el sentido, amándote,
    habrá sido siempre la mejor perdida.

    5

    Nada que decir, y decirlo,
    solo quemar el nido, y hacerlo:
    volverlo negro e inmaculado,
    olvidar las migajas,
    la calma tempestuosa,
    la vida que queda,
    nada que hacer.
    No me atrevo a borrar el bosquejo de tus ojos bajo la luna,
    me quedo en la decisión de amarte,
    perdido en el hermoso nombre que yo mismo escribí en acertijos de ti.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010
    Original de El Color de la Lluvia – 2011

    Fotografía: “Adriana Reid”.
    Original de Adriana Reid (México).
    Usado con permiso de la autora.
    Todos los derechos reservados ©.

    -20.244073 -70.138565

    Tu voto:

    Comparte esto:

    • Tweet
    • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
    • Compartir en Tumblr
    • Más
    • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
    • Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
    Me gusta Cargando…
  • 33

    octubre 11th, 2010

    Abajo.
    La hora, escarlata.
    El tiempo, detenido.
    En el cielo, un sol quemándolo todo.
    La noche invertida, aterida por un frío entumeciendo el desierto báratro.
    El silencio.
    La porosidad del agua.
    La hebra perdida.
    Un martillo, perforando el corazón desintegrado de una grieta.
    La barrena ensangrentada de barro, polvo, greda, arcilla, marga, indetenible.
    Los corazones, quietos.
    Los ojos en penumbra.
    La razón muda.
    Los hombres héroes, hermanos, sabios: los viejos.
    El túnel. La boca.
    La luz en las fauces de la sima.
    Hacia la cima.
    La realidad. La hiperrealidad.
    El apogeo, la culminación,
    el instante último del desahogo,
    el fin transitorio del sufrimiento.
    La vida vuelta sensibilidad:
    no olvidar, mañana,
    cuando las otras luces se apaguen.
    Arriba.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © 2010

    -20.249535 -70.135134

    Tu voto:

    Comparte esto:

    • Tweet
    • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
    • Compartir en Tumblr
    • Más
    • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
    • Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
    Me gusta Cargando…
  • El beso imperfecto (via Catalejo)

    octubre 11th, 2010

    Al final, se me tatuó tu alma en mi piel.

    El beso imperfecto 1 Ese beso imperfecto robado ayer en el rellano de una escalera mi dulce enhorabuena, mientras el rocío del mar pulverizaba la orilla del mundo con su insaciable sed de alcanzar las estrellas, es hoy el recuerdo tierno, perfecto de un beso profundo, nuestro la raíz precisa de mi osadía. 2 Aquí junto a mi piel, la tuya me dejó una extrema confusión de humedad, roces y aromas salvajes, que ahora mudos se retuercen en el placer de mis recuerdos. La … Read More

    via Catalejo

    -20.249535 -70.135134

    Tu voto:

    Comparte esto:

    • Tweet
    • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
    • Compartir en Tumblr
    • Más
    • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
    • Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
    Me gusta Cargando…
  • Una fecha histórica (revisitada)

    octubre 5th, 2010

    El 5 de octubre es una fecha histórica para muchos chilenos y chilenas que, en forma anónima, un poco escéptica quizás, pero con mucho valor y coraje, y un inusitado sentido del deber cívico y democrático, salieron decididos a votar en contra de la dictadura de Pinochet.

    Hoy es 5 de Octubre… Amaneció fría la mañana y menos despejado el cielo.

    Quizás sin darse cuenta, muchos se sumergieron en la rutina de los días y tomaron desayuno en sus casas, con sus familias, partieron los niños a la escuela, el resto a sus trabajos o a sus otras ocupaciones en la casa o fuera de ella. El ritmo de la calle era el mismo que el normal de cualquier semana, casi como de cualquier día: el flujo vehicular seguramente atochó calles y avenidas en los horarios más fuertes, cuando los buses y los autos se toman la calle rugiendo hacia sus destinos.

    El país que está afuera se ve tranquilo, es el 2005: gobierna Ricardo Lagos, en el corolario de su administración: hay buenos índices macroeconómicos y al mismo tiempo, una sensación de prosperidad que no alcanza hasta fin de mes. En los foros públicos y académicos, de vez en cuando y de cuando en vez, se discute sobre la desigualdad en la distribución del ingreso, y este hecho dibuja a fuego la más grande brecha que atraviesa al país. La carrera presidencial estriba en declaraciones sobre la lucha contra la delincuencia, con mutuas descalificaciones entre los propios candidatos. Seguramente hacia este fin de semana, las preocupaciones gravitarán en el partido de las selecciones de Chile y Colombia, con la vaga esperanza de una clasificación que se perdió al iniciarse las eliminatorias.

    Hoy se puede hablar de cualquier cosa, se puede comprar casi cualquier producto en las tiendas o por internet. Hay derecho a reunión, a sindicalizarse, a aburrirse, a protestar, a irse, en fin, a casi cualquier actividad pública o privada que se quiera realizar. Quizás falte mucho para resolver los temas de derechos humanos aún pendientes en el país, pero Chile, sin lugar a dudas, es otro país, un rostro diferente, otra sensación.

    Hace 17 años atrás, también un 5 de octubre, con temor, ansiedad, apuro, ganas y un lápiz, muchos chilenos y chilenas derrotaron a la férrea dictadura de Augusto Pinochet: se abrieron de verdad las grandes avenidas (al día siguiente, para ser más exactos, en la alameda, avanzando hacia el Palacio de La Moneda, caminando, saltando, bailando por el medio de la calle) y la alegría llegó. Salimos a votar en masa con un inusitado deber patriótico y democrático, casi sin saber lo que era vivir en democracia. Y de un resultado incierto, se pasó a una victoria histórica, inolvidable, que apuró el tranco de la transición y dio paso para elecciones presidenciales libres por primera vez desde la década del ’70.

    Quizás hoy podamos ser más críticos y duros en nuestras apreciaciones de cómo realmente llegó esa alegría y si de verdad las grandes avenidas son lo suficientemente amplias, libres y seguras para transitar.

    Es probable que muchos que estuvieron allí, hoy no lo estén, o ya no se encuentren con nosotros, o no compartan nuestras ideas ni nosotros las de ellos. Sin embargo, una cosa es segura: si que han cambiado las cosas en nuestro país. Mirando con perspectiva histórica lo que distancia a ambas fechas, el hecho puntual que hoy sea un día absolutamente normal en un día ordinario y corriente de un país en democracia, se lo debemos a lo que fuimos capaces de hacer el día 5 de octubre de 1988. Esto es suficiente para alegrar el día y la vida.

    El 5 de Octubre yo no lo olvido, espero que ustedes también lo recuerden con tonificante regocijo y esperanza: es posible, siempre, sí, creer y luchar por un Chile mejor. Vuelvo a lo mío.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2005 (revisitado)

    Fotografía: “Lucha del NO” – Todos los derechos reservados ©.

    -20.244073 -70.138565

    Tu voto:

    Comparte esto:

    • Tweet
    • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
    • Compartir en Tumblr
    • Más
    • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
    • Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
    Me gusta Cargando…
  • Si tus palabras fueran mías

    octubre 2nd, 2010

    Debes saber que no eres tú, mi querida,
    quien dicta el color moribundo del cielo,
    esa negra marea que inunda perezosa
    el ocaso del sol naciente,
    la extrema desolación de no mirarte sonreír,
    si mirarte así pudiera.

    No eres el camino tantas veces recorrido
    bajo una febril y fatigada luna,
    o el concierto tibio y desconcertado
    en arrebatos de mortal agua estancada
    o las pulidas navajas desangrando
    ágiles poemas en la antigua corteza,
    clavando de paso silencios eternos,
    peregrinos instantes de gozo
    que inundan de muerte la propia muerte.

    ¿Sabrán tus labios del sabor de los míos,
    enredados tan lejos, rojos, tristes,
    yo que me alimento del rocío del mar
    y del bullicio de las mareas,
    del rostro claro de la noche que se dibuja,
    en la distancia,
    como en el eco de una fatal fantasía?

    Recuerda que no encuentro en ti
    las viejas palabras exactas,
    aquellas capaces de sincronizar
    la voz que roza tus labios
    con el inquieto y descarado deseo de los míos,
    de sonrojarte en un abrazo,
    del verso atribulado que mina
    la claridad de las estrellas
    sobre el ardor del crepúsculo,
    no en la complacencia,
    si no en la comprensión de saberse amado,
    deseado, perpetuamente enamorado.

    Tendrías que entender
    lo que saben los bosques
    sobre la incógnita oscuridad
    que emerge desde el cielo,
    lo que se incendia voraz
    en la retina escrutadora del que escribe,
    como queriendo revolotear más allá
    de la perpetua intención del insecto
    que fecunda y transforma el fósil en vida,
    la larva en vuelo,
    el guiño en ofrenda,
    el beso en respiro moribundo,
    la espesa palabra del anciano escondida
    en el corolario de su existencia,
    la exaltación pueril del negro carcinoma
    en mis venas, en mi alma,
    día a día, noche a noche,
    todo de ti,
    la compulsión de las horas
    y las distancias,
    el sabroso espesor asperjado
    de lo que dejo en ti.

    Tendrías que ser el impulso de mis sueños,
    la cadencia total e impropia,
    el surco cárdeno de mis alas
    estropeadas de tanta gravedad,
    el rastro que de ti perdí
    en el cielo grueso de octubre,
    la huella profunda de las rocas verdes
    que ahondan la gracia del río,
    la perpetuidad roja de mi sangre derramada
    sobre la brisa de la calígine,
    impaciente espera de cegarnos siempre de vida,
    opacando el punto final que discurre
    en este amor,
    este fuego de nosotros que se incendia
    en la pira del olvido.

    —

    Colaboración original de Adriana Reid & Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010
    El imperio de las migajas – 2011

    Fotografía: “Tarde” – Original de Adriana Reid (México). Usado con permiso de la autora. Todos los derechos reservados ©.

    -20.249535 -70.135134

    Tu voto:

    Comparte esto:

    • Tweet
    • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
    • Compartir en Tumblr
    • Más
    • Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
    • Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
    Me gusta Cargando…
←Página anterior
1 … 5 6 7 8 9 … 17
Siguiente página→

Blog de WordPress.com.

 

Cargando comentarios...
 

    • Suscribirse Suscrito
      • Catalejo
      • Únete a otros 354 suscriptores
      • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
      • Catalejo
      • Suscribirse Suscrito
      • Regístrate
      • Iniciar sesión
      • Denunciar este contenido
      • Ver el sitio en el Lector
      • Gestionar las suscripciones
      • Contraer esta barra
    %d