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Catalejo

  • Un poema en un respiro

    abril 8th, 2010

    Your eyes in front of me,
    The paused breathing,
    The words sliding like water flowin’ endlessly,
    The silence, the instant, the pause
    A kiss that defines everything
    And that dyes this love with flesh and reality,
    You breath, I breath, we sigh
    Our eyes meet.
    I write it and it’s immortal.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010

    Photograph: “Sweet-Hearts” – Original by Marijana Lucic (Kikinda, Serbia). Artwork used with permission.

    Traducción desde el poema original http://bit.ly/9TeBHq gentileza de Claudia Encalada.

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  • My Will (ejercicio)

    abril 4th, 2010

    Si muriera mañana,
    mi testimonio,
    mi testamento hablaría de ti.

    No es que desee bailar suave y diligente con la caprichosa muerte,
    no ahora, no mañana, no sé cuán pronto.
    Si ella se apresura,
    rígida y urgida en amortizar alguna vieja deuda,
    conmigo se llevará,
    en retribución,
    solo el par de monedas que yacen frías sobre mis ojos.

    A la luz de toda la incertidumbre sobre el final de esta historia,
    en la cotidiana descomposición de estos tiempos aciagos e inconstantes,
    me parece una preclara decisión,
    un acto visionario,
    un catalejo de futuro,
    un espléndido presagio mantener mis papeles en ordenada y eficiente regla
    -para una vida mejor,
    para pensar en el futuro, que más da-,
    precisión necesaria e ineludible que exige,
    antes de ser amortajado,
    de quedar completamente amoratado en un estrecho cuarto de penumbras perpetuas,
    tenga el amparo de la voluntad de mis palabras,
    las últimas,
    en esta yacija de tinta que complementa mi sepulcro y mi epitafio.

    Tengo claro que la suerte del primero no es del segundo,
    por eso me apresuro en depositar en este,
    mi seguro de muerte,
    mi legado extraviado en tanta vuelta y tanta vida,
    enredado en tormentas, azares, tropelías, amores, desamores
    y, de vez en cuando,
    en algo de sosiego.

    En este instante,
    mi física, mi sonrisa,
    mis palabras hablan de muchas cosas,
    pero no de miedo.
    Dejo todo, no me llevo nada.
    Os dejo la perplejidad.

    Voluntades para el día de mi muerte, en pleno uso de mis facultades mentales:

    1. Mi ataúd debe permanecer sellado: recuérdenme por mi sonrisa, no por mi palidez.
    2. No olviden colocar dos sendas monedas sobre mis ojos, para el barquero.
    3. Quiero que me entierren mis hijos, como debe ser.
    4. Quiero que mi tumba se ubique entre mar y desierto, tal como viví.
    5. Todos deben concurrir vestidos de colores. Las personas de luto, deberán ser sacadas a la fuerza, por la fuerza, con la fuerza.
    6. Podrá haber discursos hasta caernos todos muertos: a mi no me importará.
    7. Habrá un lugar especial para las mujeres que me amaron. Un pelotón de fuerzas especiales las separarán de las otras mujeres.
    8. Maridos celosos, agrupados por países, podrán rendirme honores a su manera, tristes y cabizbajos y sonrientes.
    9. No quiero que llores.
    10. Por cada condolencia no-sincera, mis descendientes recibirán 1.000 dólares.
    11. Quiero ser enterrado con un fiscal a mi pies: ese mismo.
    12. Cuando el cajón descienda a mi ultima morada, quiero que la concurrencia escuche «Nessum Dorma» (la versión de Plácido Domingo), «Ángel para un final», por Los Bunkers, «In my life» de The Beatles, y «The Misery» de Sonata Arctica.
    13. Me gustaría que desplegaran banderas chilenas, de la Universidad de Chile, del No, y de mis otras patrias. También volantines y cenefas, cometas y girasoles.
    14. Quiero que la lápida diga: «Aquí yace el Príncipe del Desierto: no habrá nadie como tú».
    15. Me gustan las flores simples. De hecho me encantan las petunias silvestres.
    16. Y que rodeen la tumba con pequeñas piedras, para que mi alma descanse en un jardín sereno, como los que yo he sembrado.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010

    Fotografía: «Liquid clouds» – Original by Marijana Lucic (Kikinda, Serbia). Artwork used with permission.

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  • Enhorabuena (Cuaderno II)

    abril 4th, 2010

    Cuaderno II

    Me miras diferente,
    me sonríes abiertamente,
    dejas entrever esa confianza que gravita todo un cambio predecible
    en la fuerza de las mareas,
    en la órbita de la luna, en el cénit del sol,
    en la cabellera elíptica de los cometas,
    en el propio centelleo de los astros sumergidos en la penumbra ácida de la noche
    que todo lo envuelve
    y que nos incluye en su manto oscuro de perpetua complicidad
    a la hora de los besos.

    Me miras distinto,
    como si no me hubieses enfrentado nunca,
    sostenidamente poderosa,
    sensible, inquietante,
    sincera en la confidencia de tus ojos, libre
    germinando una mirada altiva, el gesto dulce,
    los labios abiertos, atreviéndose
    mientras tu risa brota como una cascada en ciernes de una palabra
    inteligente o un guiño secreto,
    la concurrencia de la verdad en un amor desencadenado que se desangra
    en la expectativa de un final.

    Me miras perderme a través de las sombras del crepúsculo,
    hacia el desierto profundo,
    y no puedes adivinar la expresión de mi rostro,
    cubierto por el velo de la noche,
    y te quedas esperando que retorne la mirada,
    que haga un gesto en la clave acostumbrada clavándote tus ojos,
    porque esta distancia convierte los sueños dulces en agonía
    y aún resta un universo para despertar mañana.
    Me miras y sé que me miras a mi, enhorabuena.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010

    Photograph: “Vocero” – Original by Chicho Valentino (Madrid, España). Artwork used with permission.

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  • Enhorabuena (Cuaderno I)

    marzo 30th, 2010

    Cuaderno I

    Si en el apogeo de una noche sin estrellas
    miras el tórrido fuego crepitar en una hoguera,
    verás ardiente mi propia alma desatada con ella,
    mi ser-ahí, mi propia semilla, la materia originaria de mi conciencia,
    danzar brusca y desaprehensivamente en la oscuridad,
    surcando la porosidad del aire en un juego incendiario,
    dibujando libre hebras luminosas que se adhieren a tu mirada.

    Enhorabuena, mi amor,
    esa luz que ves allí es mi propio reflejo en el tiempo,
    mi muerte en el futuro,
    mi realización originaria,
    el punto de mi nacimiento,
    el descubrimiento final de lo que soy y de lo que he sido:
    sin ti, nada más que una razón para el olvido.

    Entre el silencio y la parodia,
    entre la máscara y el desenmascaramiento,
    siempre habrá un corazón puro dispuesto a amar más allá de la racionalidad.

    Si la bipolaridad del día nos suele tensionar el ánimo
    entre el encomio y el encono,
    el testimonio y el testamento,
    habrá otro momento en la antigua oscuridad del cielo,
    las mil noches sin consuelo, sin tus ojos, sin tu velo
    que carbonizará en trizas la pira incadecente de mi vida,
    el respingo receleso de otros brazos, de otros besos, otro deseo
    y descubrirás que ya no estás dormida, abrirás la mirada,
    arrojarás la ofrenda, dejarás de acarrear tu eterna dote:
    sí, fue un sueño, enhorabuena, estás despierta.

    Si no vine a este mundo a comprenderte,
    entonces ¿a qué vine?

    Dime tú que parte de mi dolor quieres cargar
    porque he sentenciado mi lugar prócer
    en la cuna que es mi tumba.
    Me dirás: ahora risueño a tanto conflicto yaciendo,
    tú eres, presente
    te diré,
    si ya estoy muerto que más da mi pecado de enamorarme y merecerte:
    ahora más perdido que antes
    y amándote en silencio, ausente.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010

    Photograph: “Ogledalo Duse” («El Alma») – Original by Marijana Lucic (Kikinda, Serbia). Artwork used with permission.

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  • Mi principito

    marzo 25th, 2010

    No fue nada fácil.

    No me refiero a desearte, a dibujarte, a burbujearte desde el aire, de la nada, crearte en un ensalmo de amor, de la noche a la mañana, durante nueve meses, verte florecer para mirarte nacer en mis manos, con el trueno de tus pulmones por sobre la música elegida para tu día de venir al mundo, de llorar, de reir, sonreir, dormir en mi pecho, comer del pecho de tu madre, sentarte, hablar, caminar, largarte a vivir.

    Digo no fue nada facil dejarte dar todos los primeros dos millones de pasos y comprender que no eres mío, para nada, sino que edificas tu nombre, tu rostro de niño en hombre, tu alma inquisidora trashumante convertida en leyenda que ya habla de ti, por ti, para ti, apología que dejará huella en tantos corazones como sonrisas han quedado en un rápido entrecerrar de ojos desde que estás aquí: realmente parece que fue ayer, pero ya son años caminando junto a ti.

    Trasunto todo el día con tu sonrisa perenne grabada en mi corazón. No hay segundo del día en que no piense en qué aventura estarás metido. Te veo pensar. Me agacho a jugar contigo. Te veo nadar. Te veo correr. Te escucho leer. Te veo querer. Cruzas tu destino como un navegante que solo requiere de las estrellas para timonear su bajel. Te miro, te veo, me miras, me sonríes, eres mejor persona que yo y lo sé desde que naciste y terminaste de ocupar el espacio vacío que mi vida había perdido buscándote, preciso, precioso, prodigioso, para hablar de este instante perpetuo, promesa infinita de este momento, de este tiempo que no morirá jamás en tu recuerdo.

    Te vi nacer, te veo crecer. Te veo vivir incluso visionando, estructurando, complejizando y resolviendo ocultas paradojas del destino que nos unen en una complicidad más allá de la sangre: verte de esa manera me provoca la sensación de ser un príncipe de tu mundo.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010

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  • Transición

    marzo 24th, 2010


    Sabes que fue el último beso entre tú y yo.
    No habrá uno más.
    No tiene que ver con nosotros dos, no tiene que ver con el amor.
    Es el inminente fin de este dulce presagio:
    cruzar la línea de tu vida fue simplemente abrir la pesada puerta
    hacia la forja de tu libertad,
    y consolidar para tus sueños este camino de transición
    que anhelaba moverse de una vida a la otra,
    la que dejas, la que tendrás, seguramente la que vendrá.

    Fue fascinante creer que el tránsito de las cosas orbitó
    suave y acopladamente entre tú y yo,
    hasta cuajar en esta simple y pequeñísima historia de amor de principio a fin,
    pero no fue más que la quimera puesta en la óptica equivocada
    de quien ve lo que quiere ver,
    el observador sobrepasado, el participante alucinado, el ciego final, el idiota total.

    ¿Cómo creer que una cosa lleva a la otra,
    y que todas se concatenan al universo,
    si he visto tu mirada alejarse de la mía cuando, sin darte cuenta,
    continúas hablando desde la singularidad,
    desde la precaria liberación que es mirar el mundo al otro lado de la celosía?
    Y aunque no me lo creas, amor,
    ya se instala en mi la tristeza:
    la siento cuajarse en mis fluidos,
    se va endureciendo en mis esperanzas,
    va agrietando mi corazón hasta secarlo
    y corromperlo de desesperanza como la misma muerte.

    Tus ojos se cierran.
    Cierro los míos,
    y estás parada frente a mi.
    Los abro y ya no estás.
    Tus ojos ya no están.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © 2010 – Libro M

    Photograph: “Torso” – Original by Marijana Lucic (Kikinda, Serbia). Artwork used with permission.

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  • Preguntas

    marzo 22nd, 2010

    ¿Qué es eso que respira desde tu boca
    e inspira en la mía no solo el deseo
    de trepar sobre las nubes
    y de volar más lejos que el sol,
    saltar sobre el mundo y los mares,
    las dunas y los desiertos,
    llenar una bolsa de regalos
    con caracolas, conchuelas y arena salada,
    de sentir como niño este amor
    que se desborda de mi
    como un afluente salvaje de ríos,
    espuma y torrentes,
    que me hace sentir como un hombre especial
    aferrado a su suerte,
    sin siquiera merecerla?

    ¿Qué es eso que me llena la boca del sabor dulce
    de tus besos,
    cuando ni siquiera eres mía
    y no puedo robarte más que una mirada
    en la ocurrencia,
    o cuando acaece algún eclipse poblando todo
    de luces y sombras,
    o cae desolado un rayo en el mismo lugar agreste
    del descampado?

    ¿Qué es esto, lo que me sucede,
    lo que me impulsa a buscarte
    en las multitudes,
    lo que me hace gritar tu nombre
    en los sueños y los sobresaltos,
    en la profusa fricción de la corteza de la tierra,
    en la brutal mortalidad de los terremotos,
    en el crepúsculo boreal de los hemisferios,
    en la majestuosa aniquilación de los maremotos,
    en las montañas del lado oculto de la luna,
    en el circulo de fuego del sol,
    en las estrellas y sus constelaciones,
    en cada aparición, en cada respiro,
    en cada palpitación,
    lo que incuba en mi interior
    el eco de tu nombre retumbando
    como la sensación angosta de tu vertiente
    abriéndose a mi vida?

    ¿Qué es esto que respira desde tu boca
    y que yo lo siento como si fuera mío?

    Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010
    Libro: El imperio de la migajas / 2010.

    @CifuentesLucic

    Obra: “Soñadora″. Original de Nicoletta Tomas Caravia (España). Acrílico / Lienzo 25 x 25 cm. Colección Privada. Usado con permiso de la autora.
    Todos los derechos reservados ©.

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  • El crepúsculo de la carne

    marzo 21st, 2010

    Te miro desnuda
    y no dejo de mirar lo que siempre he amado.
    Te miro desnuda
    y reconozco en cada rugosidad una tersa historia escrita en la piel.

    Evitas mi mirada concupiscente en la desnudez,
    asumiendo una derrota enquistada en el rigor de los años,
    una creencia inmaculada que reza:
    la belleza pertenece al ideario de la juventud,
    a la vanagloria de un cenit de pechos duros
    o curvas pronunciadas y simétricas,
    y no al hermoso color de piedra que escarlata
    tu carne más allá de la sombra del tiempo.

    Olvidas que el deseo no es en rigor
    un mero grito de la naturaleza,
    y que su asimétrico augur no desprecia
    en ningún instante cicatrices, estrías, arrugas:
    veo en la profundidad de tus ojos,
    en ti, en el corazón de tu existencia,
    a la mujer que nadaba desarropada y traviesa entre mis sábanas
    y que más tarde, entre partos y amamantamientos,
    entre crianza y laboriosidad,
    ofrendó el crepúsculo de la carne
    a la ciñera convicción de dejar de sentir.

    Te miro desnuda
    y el dolor que ronda mis pensamientos
    se agudiza al dejar de ver en mi jardín,
    la numen, bella y gentil efigie de tu rostro,
    cabizbajo, sumido en el interior,
    compañía y luz de mis horas de calor y de intemperie,
    de espuma y sal y madera,
    causación y corolario de mis años de angustia y de demencia,
    de búsqueda,
    de sombras y fantasmas fingidos que alejaron de mi
    los pasos robustos de tu cuerpo,
    recuerdos y miradas que motejan las lágrimas de ti,
    imaginaria, mi causa perdida.

    Cuando el amor ya no yace desnudo,
    descubierto
    cuando el sentir se cubre de velos,
    escondiéndose lleno de excusas,
    el descarrío es inminente,
    la tristeza una realidad muda, cruda, consumada:
    el desamor al bajar las miradas,
    una verdad finalmente profana, nula, infértil.

    La ilusión y la desilusión son mi mundo:
    en ellos me quedo.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © 2010 – Libro E

    Photograph: «Naked Garden» – Original by Lorena Cejudo (Riviera Maya, México). Artwork used with permission.

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  • A poem in one breath

    marzo 16th, 2010

    Tus ojos frente a mi,
    la respiración en pausa,
    las palabras deslizándose como agua fluyendo sin fin,
    el silencio, el instante, la pausa
    un beso que todo lo define
    y que tiñe de carne y realidad este amor,
    respiras, respiro, suspiramos,
    nuestras miradas encontradas.
    Lo escribo y es inmortal.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © 2010 – Libro E

    Photograph: «Sweet-Hearts» – Original by Marijana Lucic (Kikinda, Serbia). Artwork used with permission.

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  • Réplicas

    marzo 15th, 2010

    1

    No puedo parar de construir este amor, no puedo.
    Me levanto en la mañana con el último pensamiento que la noche anterior dejó de él.
    Quiero que siga creciendo embebido de tus besos hasta la raíz más insondable de mi mismo.
    Soy la luz altisonante que el destello de tus ojos deja en la premura de cada parpadear, respirándonos.

    2

    ¿Qué me dices de todos estos años dócil, abandonada, zaherida,
    descuidada, dolorida bajo el tormento y la tuición de un juez supremo, iluminado por su razón?
    Eres tan frágil que apenas te reconocí cargándote en mis brazos.
    Ibas dormida.

    3

    Hoy me has dejado como ofrenda la replica de las palabras
    que te he escrito desde siempre,
    y has descubierto que detrás de lo que digo no solo se esconde un atreverse,
    si no un decídete a vivir.

    4

    No hay vanidad alguna en lo que expongo:
    ¿debo callar lo que más amo
    por temor a destruir a quién más amo?
    No, deletrea tu nombre en el eco desde mi boca.

    Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010

    Photograph: “San Ángel” – Original by Adriana Reid (Ciudad de México, México). Artwork used with permission.

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