Organiza una fiesta de amigos.
Una fiesta en grande gozando
el eclipse que corona libre este sábado.
Empezará temprano
y terminará muy tarde.
Vendrán amigos de distintos lugares del mundo,
incluso de Dubai.
Todos los invitados dejarán sus sombreros
en la puerta.
Dentro de la fiesta,
nadie podrá usar sus máscaras,
ni siquiera las más acostumbradas
o famosas.
Tendremos que mirarnos a la cara,
ser nosotros mismos.
Un largo rato.
No se permitirán caretas,
sí las morisquetas.
No habrán caras largas
ni ceños contrariados,
sí muchas sonrisas.
Se respirará libertad.
Habrán diálogos tamizados
de frescas risas,
remembranzas y proyectos.
Podremos bailar acompañados
de aquella música que le hace
cosquillas a los pies,
descalzos todos.
Habrá comida española,
mexicana,
chilena
y argentina.
Habrá bebida
y mucho hielo,
se podrán fumar habanos de Cuba.
Podré mirarte a los ojos
sin tapujos
y, cerca de la medianoche,
te besaré en el medio del salón.
Nadie comentará nada,
estarán todos en sus propios asuntos
o en sus largos besos.
Es una fiesta de amigos.
Una bella fiesta.
Luces, no sombras.
Afuera,
la luna seguirá derritiendo
la primera noche fría del otoño.
Adentro,
la fiesta seguirá soldificando
nuestros espíritus,
con la fuerza grata
que el destino
ha unido de esta mágica forma tribal.

Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010

@CifuentesLucic

Fotografía: “Fortaleza”.
Original de Lorena Cejudo (Riviera Maya, México).
Usado con permiso de la autora.
Todos los derechos reservados ©.