Mi suspiro final se queda en ti,
astillado, suspendido en tu boca,
henchido, acezante como una hebra de acero
que trenza el metal mi voz,
que traspasa el eco diluido de tu nombre,
entregándome indiferente al aguacero de besos
que desborda mi horizonte,
mi memoria, mi razón.

Quedo prendido en el hilo
de esa conversación
que no se extingue, anhelante,
el deleite supremo de este fuego
que ha quemado todos los rastros de mi dolor hoy
intimado a rendirme en el suave abrazo
que me brinda la desnudez de tu cuerpo,
derrotado en la pretensión de vivir
por la incuria de esa herida que temo.

Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010
Libro: El imperio de la migajas / 2010

@CifuentesLucic

Fotografía: “Rostro”, original de Camila Saldivia Inostroza (Iquique, Chile). Obra usada con permiso de la autora. Todos los derechos reservados ©.